Adiós, 2011.
Este año lo resumiría en tres palabras: trabajo, ejercicio y soledad.
Trabajo porque mi trabajo ha sido lo que ha acaparado mis pensamientos un 60% del tiempo, ejercicio porque ya sabéis que he estado entrenando duro (jejejej me hace gracia esa expresión) y soledad porque he pasado una cantidad ingente de horas sola, sobre todo en la segunda mitad del año.
Como ya he hablado de sobra del trabajo y del ejercicio, voy a hablar de la soledad. No la figurada en plan “me siento muy sola a pesar de estar rodeada de gente“, sino de la que significa “ostiaputa, no he visto a nadie que no sean mis padres en cuatro jodidos días” (la soledad hace que quiera decir más palabrostias, follasteros, soy muy mala influencia).
He estado bastante solita desde julio-agosto. Después de las vacaciones mi socia y yo decidimos que lo mejor era que trabajásemos desde casa, ya que ella se encontraba en el último trimestre de su embarazo, tenía un barrigón considerable, y desplazarse en Sevilla con bombo y 45ºC es algo incómodo. Y así empezó mi vida solitaria.
Trabajar desde casa tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Una de las peores es que no sales de casa y no hablas con nadie… en una oficina, aunque haya gente a la que te gustaría apuñalar, siempre hay otra que es apañá, con la que te llevas bien y te alegran la existencia.
Cuando trabajaba en oficinas había semanas en las que no quedaba con nadie después del trabajo por circunstancias varias y no pasaba nada. Estos últimos meses, las semanas en las que no he podido quedar con nadie han sido insufribles porque todos los días eran iguales. Menos mal que no soy de las personas que se aburren estando sola, porque si no, creo que habría caído en una depresión.
Una de las cosas buenas de trabajar en casa es que tienes mucho tiempo para pensar. En mi caso, me ha servido para darle demasiadas vueltas a algunas cosas (qué pesá soy conmigo misma), pero también para ser creativa. Como os comentaba en otro post, creo que he tenido un par de ideas que podrían resultar lucrativas. Tanta soledad me ha permitido recopilar mucha información, aprender, pensar más, esbozar…
En febrero, si todo va bien, mi socia y yo volveremos a estar juntas. Nos mudamos a una nueva oficina muy agradable, con vistas al río y terracita… creo que estaremos muy bien
. ¡Mi etapa de ermitaña terminará por fin! Siempre he disfrutado de la soledad porque lo cierto es que disfruto de mi propia compañía, pero tanta soledad es demasiado.
Pasadlo bien esta noche, sea cual sea vuestro plan. Os deseo un 2012 lleno de salud, deseos cumplidos, sorpresas buenas, amor y dinero.

