Mientras esperaba…
Mientras esperaba a que llegasen las cofradías, escuchaba todo tipo de conversaciones. No es que estuviera poniendo la oreja, es que cuando estás tan cerca de tantas personas, siempre te llegan hilillos de otras conversaciones cuando tú no estás hablando. Como Twitter, pero en la vida real
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Dos frases que me llamaron la atención:
1) Esta de un hombre de treintaypocos, hablando con un amigo sobre los planes del fin de semana. El amigo le dijo que se fuera con ellos a no sé dónde, y el hombre de treintaypocos le contestó que no, que se quedaba en Sevilla para ver “si lo llamaba esta, aunque no creía que fuera a ocurrir”. Después de unos instantes de reflexión, dijo:
- “…Aunque dice la Chacha* que si tengo pensamientos positivos, esos pensamientos se convertirán en la realidad.”
Y me inspiró mucha ternura esa frase, por una parte porque ese chico enchaquetado con el pinganillo en la oreja para escuchar las últimas noticias de su hermandad (y cofradía que estábamos viendo), Los Negritos, no quería irse de la ciudad para ver si la chica que le gusta lo llamaba para hacer algún plan (nunca dejamos de ser adolescentes), y por otra parte porque le contaba sus amores y desamores a su Chacha, que le da unos consejos muy bonitos.
2) Esta es de un chaval de quince o dieciséis años que estaba hablando con sus colegas. Muy pijos y enchaquetados ellos. Estaban hablando de otro colega que no estaba presente.
- No sé nada de él… hace seis días que no se mete en el Facebook.
Me hizo mucha gracia. Antes si querías saber de alguien, le llamabas o escribías un mensaje. Ahora es todo mucho más pasivo. Sabes de los demás porque entran en las redes sociales. Pero… ¿y si no entran en la red social? ¿Dejan de existir?
*Para que no haya confusiones: Chacha=tata, abuela.
