Como mujer trabajadora e independiente, nunca a veces no tengo ganas tiempo para ir a hacer la Gran Compra, entendiendo por compra grande aquella en la que vas al supermercado en coche y llegas después a la puerta de tu casa con dos bolsas titánicas colgando de un antebrazo* y además llevas entre los dientes el asa de un paquete familiar de papel higiénico (paquetes de 24 rollos forever… sale más barato y los tienes que comprar menos a menudo), y pendiendo de la punta de los dedos una caja de leche de 6 ó 12 litros.

Cuando vives con alguien es muy bonito eso de ir de compras (a mí me encanta), pero cuando no, el escenario anterior no es demasiado atractivo :D . Por eso, me planteé algo que en la vida había hecho: hacer la compra de comida y productos del hogar por Internet. Así que decidí probar a hacer la Gran Compra en mis dos super-hiper/mercados de confianza: Mercadona y Carrefour.

La primera vez, hice la compra en Carrefour porque los precios son más baratos que los de Mercadona. El servicio no me pareció bueno: los alimentos congelados venían descongelados y nadando en charcos. Todos los productos estaban mezclados en las enormes bolsas de reparto, con lo cual aquellos envasados en cajas de cartón tenían el cartón “chuchurrío” por el agüilla de los des-congelados… ¡un desastre!

La segunda vez, pedí al Mercadona, y desde entonces no he vuelto a hacer la compra online en otro sitio. Me encanta cómo preparan los pedidos: una bolsa para alimentos refrigerados, otra para frutas y verduras, otra para alimentos frescos, otra para alimentos que no necesitan refrigeración, otra para los productos de belleza, etc.** Los productos de frutería están cuidadosamente seleccionados, cosa que se agradece. Además, los repartidores son, en general, muy simpáticos y sonrientes, y huelen tan bien. Y, digo yo: ¿¿¿a los repartidores del Mercadona les pagan un plus por oler tan bien??? Porque a mi casa siempre viene uno distinto, y todos huelen que te cagas y van muy bien peinaditos. Que conste que no lo digo en plan salidorra, simplemente estoy haciendo una observación típica de persona a la que los olores le importan mucho.

Todo esto viene a que esta mañana, a las 9:05, Mercadona me ha traído la compra: perfecta y puntual, como siempre, y el repartidor, bien-oliente y agradable, como siempre. Que me gustan a mí los desodorantes y colonias masculinos…

¡Gracias, Mercadona!

* Yo uso las reutilizables del Carrefour. Valen 1€ y son enormes y muy apañadas… si no las tenéis, compradlas, es la opción más ecológica.

** Quizá deberían usar bolsas de papel para los productos que no sean congelados. Reconozco que hacer la compra online no es de lo más ecológico por el gasto de bolsas de plástico, pero al menos reciclo y reutilizo todas las bolsas que me sobran, y las grandotas las utilizo para tirar la basura.

Últimamente estoy viviendo “sin vivir”. Voy de casa al trabajo, del trabajo al gimnasio o a casa… y siempre estoy reventada cuando llegan las 8 de la tarde. Creo que debería dormir más; últimamente cinco horas al día no son suficientes. Además, el otro día leí este post del chuloputter Borja, y me entraron muchas ganas de que mis planes cuajasen, como él dice. Así que, a dormir más, que si no voy a tener siempre el sueño pisándome los talones. Eso, o me drogo.

Hoy me han traído mis padres un tupper lleno hasta arriba de lentejas, con lo cual no me voy a tener que hacer más de comer en lo que queda de semana laboral :D . Bueno, cenaré y desayunaré otras cosas, claro, pero me han evitado tener que cocinar por las noches para preparar la comida del día siguiente (almuerzo en el curro).

Además de lentejas, me han traído dos calateas, que son unas plantas muy bonitas-interesantes, e ideales para vivir dentro de las casas porque no necesitan mucha luz:

Calathea Mayokana

Calathea Triostar

Chicos y chicas preocupados por la salud y limpieza de vuestro cutis: os recomiendo esta mascarilla verde del Mercadona. Deja la piel muy suavita, y si queréis podéis usarla como maquillaje para presentaros al casting de Wicked.

Vicki:

Elphaba:

¡Calcás! ;-)

Por cierto, Wicked es también un libro. Aunque cuenta la historia de la bruja que muere derretida al final del Mago de Oz, no es un cuento para niños: es un libro de protesta social y política. Ofrece una curiosa y cabrona versión de la Tierra de Oz. Me pareció interesante, aunque he de reconocer que me provocó tristeza y un poco de agobio en algunas partes.

La crema de manos concentrada del Mercadona (con glicerina, avena y karité) tiene un olor que me recuerda muchísimo a mi abuela. Mi abuela siempre olía a crema y a jazmín. El jazmín lo llevaba en el pelo, en un racimo bajo una horquilla, en el vestido colocado en un ojal, o lo tenía en un platito en su cuarto. Usaba crema Nivea y otras cremas que le regalaba mi tía, que siempre se preocupaba por que mi abuela estuviera guapa. Viendo los ingredientes de la crema del Mercadona, creo que algunas de las cremas de mi abuela debían ser de avena, porque es que esta crema huele tan, tan parecido a ella…

No paro de olerme las manos, porque es como oler a mi abuela… la echo de menos.

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