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Compras fallidas

By , May 24, 2010 12:12 am

Soy extremadamente floja. Esto queda patente en todo lo que hago: si algo se me cae al suelo o estoy sentada y quiero coger un objeto que está al alcance de mi pierna, lo cojo con el pie (si estoy en casa, claro); opto por prácticas alternativas al planchado siempre que puedo (poner peso encima de la ropa, tenderla mientras me ducho para que el vapor le quite las arrugas, colgarla en el armario con la esperanza de que el peso de la propia prenda la planche), y un largo etcétera que no voy a compartir porque me da vergüenza :D . Ojo, esta faceta no es extensible a la limpieza, que conste :P .

Bueno, pues como soy tan floja, me encanta comprar por Internet. Además, desde hace un par de años, las tiendas me agobian un poco, así que Internet es la solución perfecta. Comprar por Internet tiene muchas ventajas: puedes mirar donde y cuando quieras, y normalmente puedes conseguir las cosas a mejor precio que en las tiendas físicas. Gracias a mi amor por las tiendas online, he desarrollado la capacidad de comprarme prendas y calzado que me quedan bien sin habérmelas probado antes. ¡Casi nunca fallo! :)

Todo esto viene a que el martes pasado tuve el raro deseo de ir a mirar tiendas físicas (impulsada sobre todo, creo, por el hecho de que mis zapatos se caían a cachos y que mi ropa está cada vez más agujereada), así que al salir del curro, me fui a mirar ropa al Nervión Plaza. Era tarde y estaba cansada, así que me compré bastantes cosas sin probármelas. Al llegar a casa me lo probé todo, y resulta que uno de los pares de zapatos me venía grande. Precisamente fue el par de zapatos que me llevé a pesar de que me dijo la dependienta: “¿No te los pruebas?“. Yo pensé “¿Me los pruebo? Bah, no, si me voy a llevar este otro par que sí me he probado que tiene pinta de tener las mismas hechuras que estos“.

Esto me ha recordado al día que me dijo Bernat, cuando yo era su chófer, que si ya no me molestaba en buscar aparcamiento para ir al gimnasio porque llevaba una semana aparcando en doble fila. Yo le dije que si me multaban algún día, que ya aparcaría bien. Por supuesto, al salir del gimnasio ese día me encontré la multa y no me sorprendió.

Moraleja: si alguien os pregunta, pensadlo bien antes de hacerlo… grrr.

Internet, revolucionando mi vida desde 1995.

By , April 17, 2010 12:49 pm

El año era 1995, el sistema operativo, Red Hat Linux*, y el navegador, Netscape. Mi padre me sentó delante de uno de los ordenadores que tenía en su despacho en el trabajo, abrió el Netscape, y tecleó http://www.altavista.com. Entonces me explicó que aquello era un search engine y que podía buscar lo que quisiera ahí. Sin creerle demasiado, escribí algo en la caja de texto, por desgracia no recuerdo qué, e hice clic en el botón… al ver el resultado, me quedé boquiabierta. Después de varias búsquedas, le pregunté a mi padre: “¿Pero dónde está la información? ¿La guardan en un ordenador enorme? ¿¡Quién la mete ahí!?”

Suena dramático, pero en ese momento cambió mi vida para siempre. Unos meses después, descubrí que cualquiera podía hacer esas páginas con información, así que aprendí HTML, Java Script** e hice algunos Java Applets (el primero fue un cubo con una foto en cada cara) y mi primera página web, con GIFs animados, barras, colores planos y un libro de visitas, como marcaban las tendencias de la época. Se llamaba “Vicki’s Virtual Shack” (“La Choza Virtual de Vicki”), y tenía varias secciones:

- About Me. La sección más extensa: aquí hablaba de mí, de mis aficiones, de música, de libros…

- Pics. Aquí colgaba fotos mías (escaneadas, por supuesto, y con los ojos rojos retocados por cortesía del software de mi escáner marca Simplex) y fotos de cantantes y grupos.

- Quotes. Sección de citas célebres y letras de canciones.

- Guestbook. El famoso libro de visitas.

El layout era simple: una columna a la izquierda con el menú y una sección más grande a la derecha donde se iba cargando el contenido. ¡Ah! También tenía una página de introducción: lo primero que se veía al entrar en la página era una pantalla negra con un GIF animado de un telón que se abría. Debajo ponía “Enter”, que era un enlace a la página en sí. Os recuerdo que era 1995 y que yo tenía 15 años, ¿eh? Creo que se me permiten las horteradas ;-) .

Mi página estaba alojada en la ya difunta Geocities, en el barrio de SoHo (Geocities se componía de varios barrios, y tú elegías, según tus preferencias y la temática de tu página, en qué comunidad querías integrar tu web). La url era, si no me equivoco, http://www.geocities.com/SoHo/oasis-in-spain (en aquella época era bastante fan de Oasis***). Me da mucha pena no haber guardado la página; me encantaría poder ilustrar el post con algunas capturas de pantalla.

Y, por supuesto, mi web tenía un contador a pie de página.

Todo el código lo piqué a mano. Después descubrí el Dreamweaver y el Hot Dog, pero seguí usando la vista código porque me relajaba escribirlo y porque incluso por aquel entonces, los editores te metían basura en el código.

Me hacía mucha ilusión que me dejasen comentarios en el libro de visitas. ¡Tenía hasta un seguidor y todo! (me refiero a alguien que no era amigo o familiar, sino que me encontró navegando). Un chico de Madrid llamado Nacho dio por casualidad con mi web, le gustó, y estuvimos un año escribiéndonos emails y cartas.

Mi padre instaló el Pegasus Mail en el ordenador de casa para que pudiera leer desde ahí los correos que me escribía mi noviete de entonces, que vivía al otro lado del charco. Ese fue mi primer contacto con el email. Mi padre tenía una cuenta en el CICA, y toda la familia la usaba. Privacidad cero, aunque por suerte, pronto descubrí que había sitios que ofrecían un servicio de email gratuito. Gracias a mi noviete descubrí también la mensajería instantanea, ICQ y AIM, y mensajería instantanea + comunicación por micro (con muuuuucho lag) a través de un programa bastante divertido llamado PowWow.

Ya van casi quince años de relación :) .

* Dato curioso: años más tarde, trabajaría muy de cerca con Bob Young, el creador de Red Hat Linux, en un divertimento empresarial suyo llamado Lulu (la primera empresa en dedicarse exclusivamente a la autoedición mediante la impresión bajo demanda, o lo que se conoce como el vanity publishing). Ese fue uno de mis primeros proyectos en la empresa que estoy a punto de abandonar, y probablemente uno con los que más he disfrutado y aprendido ;-) .

** Aquello marcó el inicio de mi amor por los lenguajes interpretados.

*** Las primeras canciones que intenté tocar en la guitarra fueron de Nirvana y Oasis. ¿De dónde sacaba las partituras? Al principio las compraba, después las buscaba en Altavista.

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