Curro y más curro
El domingo por la tarde me mira desde la ventana y se ríe de mí… creo que me está llamando “pringá”
.
Nada, a seguir currando…
El domingo por la tarde me mira desde la ventana y se ríe de mí… creo que me está llamando “pringá”
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Nada, a seguir currando…
Qué grande es levantarse un domingo por la mañana y desayunar a cuerpo de reina:
- café hecho en la cafetera;
- un mollete* entero con aceite (con rombitos dibujados previamente en la superficie con un cuchillo para que el pan se empapuche bien del aceite, tal y como me enseñó mi abuela).
Dentro de un ratito me dirigiré a casa de mis padres para que me den de comer lijar y pintar una estantería con el fin de darle un “look” envejecido”. Tengo bastantes ganas de ponerme con ello… es una chorrada, pero nunca he hecho algo así, y como siempre he querido ser el tipo de persona que encuentra muebles viejos y les da una nueva vida, pues este es un buen primer paso.
*Era un mollete del Carrefour. Venden paquetes de cuatro molletes bien hermosos por 99 céntimos. Mi padre dice que son “todo aire”, y es cierto que la miga no es prieta como en los molletes de pueblo, pero a mí me parece que están muy ricos, y huelen muy bien cuando se tuestan. ¡Ñam!

Me gusta este rincón de mi habitación.
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