Entera de aceite y york

Estoy sentada en mi bar de todos los días, haciendo tiempo antes de coger el taxi que me llevará a una aburridísima reunión… no sabéis lo bien que se está ahora en la calle!

Estoy sentada en mi bar de todos los días, haciendo tiempo antes de coger el taxi que me llevará a una aburridísima reunión… no sabéis lo bien que se está ahora en la calle!
Qué grande es levantarse un domingo por la mañana y desayunar a cuerpo de reina:
- café hecho en la cafetera;
- un mollete* entero con aceite (con rombitos dibujados previamente en la superficie con un cuchillo para que el pan se empapuche bien del aceite, tal y como me enseñó mi abuela).
Dentro de un ratito me dirigiré a casa de mis padres para que me den de comer lijar y pintar una estantería con el fin de darle un “look” envejecido”. Tengo bastantes ganas de ponerme con ello… es una chorrada, pero nunca he hecho algo así, y como siempre he querido ser el tipo de persona que encuentra muebles viejos y les da una nueva vida, pues este es un buen primer paso.
*Era un mollete del Carrefour. Venden paquetes de cuatro molletes bien hermosos por 99 céntimos. Mi padre dice que son “todo aire”, y es cierto que la miga no es prieta como en los molletes de pueblo, pero a mí me parece que están muy ricos, y huelen muy bien cuando se tuestan. ¡Ñam!
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