El viernes firmé el finiquito, y dentro de poco me incorporaré en la nueva empresa. Tengo unos días libres por delante, que estoy segura me van a resultar extrañísimos. Siempre es extraño cuando se deja una rutina para empezar otra.
Me costó mucho despedirme de todo el mundo, pero al menos no lloré como el miércoles en la primera tanda de despedidas (y que conste que lo intentaron, los muy…).
Como llevo varios posts siendo una pesá y hablando de lo triste que estoy, no lo reitero más. Espero que pronto la tristeza sea sustituida por la ilusión de empezar algo nuevo, porque estoy harta de sentirme como un alma en pena. Nunca llevé bien las despedidas…
En vez de seguir escribiendo voy a dejar que hable este vídeo. El título es bastante adecuado, pero el motivo principal de ponerlo es que mi jefe (perdón, ex-jefe ) es fan de David Guetta, y a uno de mis compañeros favoritos le gusta mucho la canción, así que mi jefe la solía poner en el Spotify. Reconozco que a mí también me gusta, pero además me emociona porque siempre me va a recordar a las tardes que pasaba con ellos después de que ya se hubiera ido casi todo el mundo a casa…
(La canción es Memories, pero el vídeo es el de Sexy Bitch, ya que el oficial de Memories tenía desactivada la opción de compartir… grrr. En fin, al menos así veis chatis .)
Bueno, pues ya es oficial. Estuve pensando durante Semana Santa y tomé mi decisión. Antes de ayer entregué mi carta de dimisión para avisar que el 7 de mayo será mi último día en mi actual empresa.
Estoy cagada, pero también ilusionada. Me voy a una empresa donde me ofrecen mejores condiciones y un puesto de mayor responsabilidad. Lo bueno: tengo poder de decisión sobre los proyectos que va a desarrollar la empresa y tendré que pasar gran parte de mi tiempo investigando nuevas tecnologías. Lo malo: si sale mal algo, la culpa es, mayormente, mía .
Me voy a morir de la pena cuando salga por última vez de mi actual empresa. Quiero irme, pero odio tener que dejar atrás a tanta gente buena y a la que aprecio tanto. Va a ser tristísimo. Sí, ya sé que conoceré a gente que me caerá bien en el nuevo trabajo (¡espero!), pero si pudiera me llevaría a la mayoría de mis compañeros actuales conmigo, porque odio perderlos de vista.
Por mucho que me queje de algunas cosas de mi empresa, me encanta mi departamento. Todos son muy buena gente, increíbles compañeros, y me aportan muchísimo a nivel profesional, personal y gastronómico (en mi departamento nunca faltan pasteles y frutos secos ).
Pero, sobre todo, me gusta porque ocurren cosas así a diario: