Las tormentas me ponen romántica, así que voy a hablar de amor.
Como suelen decir, existen muchos tipos de amor. Tras una larga trayectoria de amor romántico, minada de fracasos, desengaños y decepciones, concluyo que el amor más puro es el que sienten los padres por los hijos, y que el más satisfactorio y placentero (no sexualmente) es el que sentimos por los amigos y los hermanos que son como amigos.

A veces me planteo por qué dedico/amos tanto tiempo en pensar en el amor romántico cuando existen otras fuentes de amor: familia, mascotas y amigos. Supongo que es porque el romántico es el más escurridizo, el más traicionero y el menos duradero, y los humanos parece que estamos programados “pa sufrí” en muchos aspectos. Creo que todos tenemos una componente de masoquismo que nos hace centrarnos en el amor romántico, aunque sea la única fuente de amor que no tengamos en ese momento.
Las parejas felices
Siento una enorme fascinación por las parejas felices. Ojo, no he dicho “perfectas”, sino felices, entendiendo por pareja feliz aquella en la que los integrantes llevan cinco años o más juntos, y tienen plena confianza el uno el otro, se divierten y tienen una vida sexual satisfactoria (satisfactoria = calidad y la cantidad que cada uno considere apta). Después de muchos años siendo la pareja de distintos álguienes esta es mi conclusión: el trinomio confianza-diversión-sexo constituye los pilares básicos para lo que yo creo que es una relación sólida. Por supuesto, además de los pilares hay paredes, que son también muy importantes, como la admiración mutua, la capacidad de discutir de forma productiva, la empatía, y un largo etcétera compuesto por muchísimos elementos y conceptos tan complejos que ni siquiera se pueden verbalizar.
Cuando conozco al integrante de una pareja feliz, me encanta achicharrarlo a preguntas por aquello de la fascinación que siento. Evidentemente, esto solo lo hago cuando tengo cierta confianza, y por supuesto, nunca pregunto por intimidades (a no ser que tenga mucha-mucha-mucha confianza
).
Creo que mi fascinación proviene de mi cinismo. Mi cinismo nació de decisiones equivocadas, concesiones excesivas y no saber cuándo cortar ciertas relaciones. Sin embargo, si “quiero creer”, ¿soy cínica al 100%? Creo que soy cínica para conmigo, pero no para con los demás.
Volviendo a los integrantes de parejas felices, me encanta hablar con ellos, y luego observarlos en pareja. Me conmueven profundamente las miradas entre ellos, los gestos de cariño y confianza, incluso las reprobaciones por pequeños hábitos que les resultan molestos de la pareja. Aunque yo sea una pseudocínica, ver ese comportamiento hace que quiera retener la poca fe que tengo en el amor romántico… me llena de esperanza.
Entrevistas
Almaceno los comentarios que hacen los integrantes de parejas felices. Algunas de mis frases favoritas:
Sobre la confianza (en este caso, aplicada a la fidelidad): “Mi marido me dejaría si le fuera infiel. Una de las cosas que más valora él en sí mismo es su fidelidad, que para él es sinónimo de integridad. Si yo le fuera infiel, no me consideraría una persona íntegra, y aunque me siguiera queriendo, me dejaría.“
Sobre la diversión: “No necesito salir de casa, ni que haya más gente, para pasármelo bien. Mi primera opción siempre es ella porque nos divertimos mucho.“
Sobre la vida sexual: “Me encanta todo lo que me hace.“
Y bueno, luego hay otra que me parece muy bonita; la dijo una mujer que lleva muchos años con su novio y padre de su hija. Creo que engloba a todas las demás:
“Desde que conocí a *insertar nombre de él*, no me he vuelto a fijar en otro hombre.”
Y no es que esta mujer no se haya fijado en tíos buenos (de hecho, tiene el ordenador empapelado con fotos del macizo de Corpúsculo Twilight), quería decir que desde que conoció a su novio, todos los demás tíos, le resultasen atractivos o no, habían pasado a un segundo plano en el que nunca se le había pasado por la cabeza quedar con alguno de ellos en plan “quiero conocerte mejor para ver si me gustas y/o acostarme contigo”. ¿¿¿Hay algo más bonito y romántico que eso???
Moraleja de esta historia
Total, ¡que no hay por qué estar tristes! El amor apesta en muchas ocasiones, y a veces parece que hay más fracasos que éxitos, pero… siempre hay esperanza. Porque el amor romántico duradero y verdadero existe, aunque sea más difícil de encontrar. Y si no se encuentra, no pasa nada, hay que dejar que el cariño de nuestros amigos y el afecto de nuestra mascota, la cobaya gorda Gertrudis, nos envuelvan plenamente, porque el amor romántico no es lo único que hay en esta vida, aunque lo pueda parecer. Y aunque le haya dedicado un post tela de largo
.
Termino este post con una frase de Mago de (C)oz que viene como anillo al dedo:
El tiempo me enseñó que el alimento del amor es la confianza, el respeto y el colchón.
(No soy gran fan de Mago de Oz, pero esta canción es bonita. Se llama “Maite Zaitut“.)