Bronca telefónica
Hace unos minutos he escuchado una conversación de los vecinos sin querer. No es que estuviera con el oído puesto, lo que pasa es que si hablas un pelín fuerte en uno de estos pisos, el de al lado se entera de todo (y, probablemente, el de encima y el de abajo).
Lo que escuché fue algo así:
- Te estoy diciendo que estés en casa dentro de cinco minutos.
(Silencio. Me imagino a la hija diciédole que sólo media hora más.)
– Estamos cenando, y te estoy diciendo que te vengas para casa YA.
(El hombre ya tenía la voz sensiblemente más alterada.)
– QUE ME DA IGUAL LO QUE ME DIGAS. TE VIENES PARA ACÁ. ESTO NO TE LO CONSIENTO, ESTÁS CASTIGADA.
Y, aunque me da pena la chiquilla porque le va a caer una gorda, la conversación me ha hecho sonreir. Yo nunca he sido muy de salir, pero las veces que he salido lo he hecho hasta las tantas, sin avisar, y, por supuesto, siendo tremendamente impuntual. La conversación me ha traído recuerdos del pobre de mi padre cagándose en mis muelas por desobedecer, por mentir y por preocuparles. Ais, juventud, divino tesoro…
Espero que el chico con el que está la niña merezca la pena xD (porque casi seguro que van por ahí los tiros).