La belleza es un poco subjetiva
Y digo “un poco” por lo siguiente:
He aquí fotos de cuatro tías buenas estándar-cañón-”melafo…”-calificativo para designar potentez que más os guste. He elegido a estas cuatro personas porque, si os fijáis, tienen rasgos comunes:
- ojos rasgados y claros (o “de gata”);
- labios carnosos;
- melena;
- pómulos marcados.
Son: Rosie Huntington-Whiteley (modelo y la sustituta de Megan Fox en Transformers), Megan Fox, Irina Shayk (modelo, principalmente de lencería) y Angelina Jolie.




Pues bien, aunque pueda afirmar que las cuatro son muy parecidas y guapas, realmente sólo puedo decir que “me dice algo” Angelina Jolie (en el sentido no-lésbico de la palabra). En segundo lugar, Rosie. Irina y Megan… no me dicen absolutamente nada. Con esta puntualización intento explicar algo que muchas personas parecen no entender: que por el hecho de que alguien sea guapo o guapa, no tiene por qué atraerme o gustarme. Podría haber hecho este post con cuatro tíos, pero no se me ocurrían cuatro que tuvieran unos rasgos tan parecidos como los de estas mujeres, y quería ilustrar el caso con un ejemplo visual de cuatro personas muy similares físicamente.
Por ejemplo, conversación que he tenido con varias mujeres ya:
Amiga: ¡El Duqueeeeeeeeeee, qué guapooooooooooooooooooo! ¡Me lo follaría!
Yo: Pues yo no, no me gusta.
Amiga (sorprendida): ¿Nooooo? ¿No te parece GUAPO? ¿No te GUSTA?
Yo: Sí, me parece guapo, pero no me gusta. Mejor, ¡así no nos peleamos por él!
Creo que la mayoría de la gente no se para a pensar en estos matices… a lo mejor soy “rara”, como ya me han dicho en más de una ocasión
. Quizá las mujeres un poco más que los hombres, por aquello de que se supone que los hombres son más visuales que nosotras. Si una tía les parece guapa o buenorra, “selafo”, y si no, pues no. ¡Así de fácil!

Se me viene a la cabeza otro momento de estos: a los 17 años me fui de viaje con mis amigas del colegio y la clase de unos amigos que iban a otro colegio. No sé qué tendría yo en ese viaje, pero me llovieron las propuestas indecentes por parte de los chicos del grupo. Una de las propuestas me la hizo el que era sin duda el tío más macizo de la clase, pero pasé de él porque, aunque me caía bien y era buen tío… me ponía cero patatero (y me puso cero desde el primer momento en que lo vi). Me lié con un tío bastante feo, pero que sí me atrajo desde el primer momento por el motivo que fuera, y después más cuando lo conocí*.
Que conste que esto no es una apología de la fealdad… me he liado con tíos socialmente designados como “guapos”, pero sólo con aquellos que, para mí, tenían ese “je ne sais quoi“.
*Me caía bien, me parecía sexy y le gustaban el Señor de los Anillos y tocaba la guitarra. Creo que a veces soy un poco predecible…