Robbie Williams

By , November 7, 2009 3:14 pm

En 1994-95 había fiebre de Take That en Europa. Era la época de la oleada de “boybands” que se había desatado tras la ruptura de New Kids On the Block en 1994.

Mi hermana, como tantas otras preadolescentes y adolescentes compradoras de “la Super Pop“, decidió que era fan y compró todos los discos y algún que otro vídeo, y empapeló moderadamente su cuarto con pósters del grupo. Por ende, mis padres y yo escuchamos mil y una veces toda la discografía del grupo, y al final hasta acabaron gustándonos a todos. No puedo deciros que yo fuera fan del grupo, pero sí que se dejaban escuchar y que disfrutaba cantando y bailando las canciones con mi hermana. Es lo que tiene la música pop suavona moderadamente buena: se te pega al oído como un chicle al zapato.

El cantante principal de Take That era, y es, Gary Barlow. Mark Owen (apodado cariñosamente marikowen por tantos hombres) era el “sex symbol”, y tenía un par de baladas de relleno cantadas por él. Digo de relleno porque el hombre canta bastante mal, pero tenían que meterlas para el deleite de las fans. Y luego estaba Robbie Williams, que tenía cuñitas sueltas en alguna que otra canción, y una voz diferente a la de los demás. No era un “crooner”, ni un cantante de R&B, como muchos de los chicos que cantaban en los “boybands”. Tenía una voz diferente, con personalidad, que hacía que destacase musicalmente de entre sus compañeros (al menos para mí). Me recordaba un poco en esa época, en cuanto a voz, a un joven Elton John.

Terminó de ganarme el corazón cuando descubrí que hacía una versión del Could it be magic de Barry Manilow. Vale, sé que seguramente sería idea de la discográfica y que Robbie Williams no decidió hacer esa versión, pero a mí me gustó igualmente.



(Para nostálgicos: atención a la estética absolutamente noventera y a los arreglos absolutamente principios-de-los-noventa de la canción.)

Siempre pensé que Robbie Williams debía escindirse del grupo y montárselo por su cuenta. Y así lo hizo en 1995, para desgracia de las fans del grupo. En aquella época de transición, drogas, alcohol y exceso de hamburguesas, Robbie sacó un single, Freedom ’96, una versión del Freedom de George Michael. En el videoclip aparecía algo desmejorado, con un pelado horrible y rechonchito… pero dadme un hombre que baila estúpidamente de forma desinhibida con una sonrisa en la cara y con buena voz, y me quedo encandilada. Una de las cosas que más me gustan en la música es el sentido del humor en las letras y en el artista, así que en ese momento justo, Robbie me ganó de por vida.

En 1997, Robbie sacó su primer disco, Life Thru a Lens, una obra maestra del pop-rock. Me parece un disco realmente bueno. Con claras influencias del brit-pop que había vuelto loco al mundo a mediados de los 90, y con la colaboración y producción de Guy Chambers, se gestó un disco minado de joyas.

Desde entonces, Robbie ha sacado varios discos al mercado, pero en mi opinión, ninguno como el primero. Aun así, siempre hay algún temilla que se salva en cada disco, incluso en el penúltimo que sacó (Rudebox), que era infumable.

Ahora vuelve con un single llamado Bodies, de su último trabajo, Reality Killed the Video Star. A primera escucha no me hizo mucha gracia, pero le he ido pillando el gusto tras varias veces más. La letra me parece buena, y contiene fragmentos llenos de humor e ironía, aquellas frases para las cuales Robbie nació para cantar. Mi parte favorita de la letra:

All we’ve ever wanted
Is to look good naked
Hope that someone can take it
God save me rejection
From my reflection,
I want perfection



(El vídeo mola… ¡me gusta el lugar y los vehículos! Y, todo hay que decirlo, Robbie Williams me parece uno de los hombres más atractivos de la faz del planeta.)

De los artistas del “mainstream” (o “música escuchada por las masas”), Robbie Williams es de mis favoritos… aunque pase años perdido persiguiendo a marcianos, o haga discos como Rudebox de vez en cuando.

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