Lunes. Al pie del cañón.

By , October 8, 2012 1:38 am

Hace poco decidí seguir mi camino profesional en solitario porque mi socia y yo queremos cosas muy diferentes. Bueno, digo hace poco porque lo hice “oficial” hace un par de semanas, pero en realidad llevo trabajando sola un año. No pasa nada, ha sido la decisión adecuada y hemos terminado bien, simplemente se bifurcó el camino.

Ahora que es oficial, me veo exenta de la mayoría de cargas que tenía antes, así que tengo más tiempo. ¡El problema es que también tengo muchas ideas! Bueno, ese no es el problema en sí, el problema es decidir cuáles son prioritarias. Ayer, después de tres semanas de mucho pensar e informarme, decidí un orden, y después me pasé toda la noche dando vueltas pensando en si ese orden era el correcto. Cuando concilié el sueño serían las 6 de la mañana, y ya escuchaba a los pájaros piando y los coches de la gente que entra temprano a trabajar en la lejanía. Dormí 3 horas.

No me molesta que haya personas de mi entorno que no entiendan qué hago ni por qué lo hago. En general, mi entorno me apoya mucho, pero hay algunas personas que, aunque intentan mostrarse comprensivas, noto en algunos comentarios que en el fondo no lo consiguen. Normalmente esto no me molesta en absoluto, ya que, para bien o para mal, cuando tomo una decisión, lo que opine la gente no altera mi cauce ni mi ánimo, pero en algunas ocasiones contadas me ha llegado a afectar. Porque claro, soy humana y a veces me pregunto si debo resignarme al camino estándar porque no sirvo para lo otro. A veces me flaquean las fuerzas, y a veces echo de menos tener a compañeros de faena que me entiendan… que realmente me entiendan porque estén pasando por lo mismo que yo, justo ahora.

Por suerte, se me pasa pronto. No sé qué es lo que me hace sacar fuerzas en estas circunstancias y no en otras, pero ahí están, y me siento agradecida por tener eso bueno. Seré deficiente en muchos aspectos, pero fuerza mental al menos no me falta.

En resumen, a veces este camino del autoempleo se me hace durillo y muy, muy solitario, pero creo que al final merecerá la pena todo.

 

Aprovecho para mandar mucha fuerza y muchos ánimos a todas aquellas personas que, por las circunstancias que sea, se encuentran en un momento laboral-vital difícil. ¡Saldremos adelante!

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