La Biblia es un tostón, hay que reconocerlo, pero tiene algunas cosas muy bonitas… creo que cualquiera, independientemente de sus creencias, puede apreciar algunas partes de su contenido.
El Salmo 23 siempre me ha parecido muy inspirador y me llena de calma porque son unas palabras que transmiten mucha tranquilidad y paz. Yo creo que todos tenemos fe en algo o en alguien (no hace falta creer en “El Señor” para tener fe), así que este salmo le puede servir a cualquiera que lo lea.
Os dejo aquí una de las versiones del Salmo 23 (cambia según la Biblia):
El Señor es mi pastor, nada me falta.
En prados de hierba fresca me hace reposar,
me conduce junto a fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
Me guía por el camino justo,
haciendo honor a su Nombre.
Aunque pase por un valle tenebroso,
ningún mal temeré,
porque Tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad.
Me preparas un banquete
enfrente de mis enemigos,
perfumas con ungüento mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu amor y tu bondad me acompañan
todos los días de mi vida;
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.