Me ha hecho mucha gracia la frase de esta publicidad de Ikea
. El dramatismo de la expresión “un mundo de” + una palabra como “albóndigas” (que es ya de por sí graciosa) me ha parecido entrañable xD.
¡No soporto que las páginas web no tengan favicoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooon!
Me saca de quicio, sobre todo cuando hay una página que me gusta y la quiero añadir a los marcadores visibles del Firefox, ya que los edito para que sólo aparezca el favicon y no el texto :_(. Me da tanto coraje, que al final acabo añadiendo el marcador a través de Marcadores -> Añadir esta página a marcadores, de modo que no tenga que ver la paginita blanca con la esquina superior izquierda doblada. Consecuencia: visito esa página web menos que si tuviera favicon.
Nota: un favicon es el iconito que aparece a la izquierda de la url. El de este blog es un multiplexor. Tengo que arreglarlo, porque ya que estoy con las críticas, es inadmisible que en mi propio blog sólo aparezca el favicon en la primera página
.
Hace unos minutos he escuchado una conversación de los vecinos sin querer. No es que estuviera con el oído puesto, lo que pasa es que si hablas un pelín fuerte en uno de estos pisos, el de al lado se entera de todo (y, probablemente, el de encima y el de abajo).
Lo que escuché fue algo así:
- Te estoy diciendo que estés en casa dentro de cinco minutos.
(Silencio. Me imagino a la hija diciédole que sólo media hora más.)
– Estamos cenando, y te estoy diciendo que te vengas para casa YA.
(El hombre ya tenía la voz sensiblemente más alterada.)
– QUE ME DA IGUAL LO QUE ME DIGAS. TE VIENES PARA ACÁ. ESTO NO TE LO CONSIENTO, ESTÁS CASTIGADA.
Y, aunque me da pena la chiquilla porque le va a caer una gorda, la conversación me ha hecho sonreir. Yo nunca he sido muy de salir, pero las veces que he salido lo he hecho hasta las tantas, sin avisar, y, por supuesto, siendo tremendamente impuntual. La conversación me ha traído recuerdos del pobre de mi padre cagándose en mis muelas por desobedecer, por mentir y por preocuparles. Ais, juventud, divino tesoro…
Espero que el chico con el que está la niña merezca la pena xD (porque casi seguro que van por ahí los tiros).
He llegado a casa con dolor de cuerpo y destemplanza, y he tratado de entrar en calor con la técnica de sepultarme a mí misma bajo cojines y encender la estufa, pero eso no ha funcionado esta vez, y he acabado con el cuerpo cortadísimo. Sólo me quedaba un resorte: darme una ducha con agua hirviendo, cosa que me encanta en cualquier circunstancia, pero aún más cuando tengo muuuucho frío. Así que me he dado una ducha obscenamente larga y me he puesto el pijama y la bata, y ahora me siento algo menos entumecida.
Buf, vaya bajón que tengo desde hace unos días. No sé si es por el tiempo, el resfriado, o el hecho de que no he ido al gimnasio por el maldito resfriado, pero estoy mustia-mustia. Necesito animarme, así que os voy a contar algo bueno que me ha pasado: una amiga del alma me ha enviado un email, y, aunque suene cursi, sus palabras me han abrazado y me han hecho sonreir, y gracias a eso me he sentido un poco mejor.
¿Habéis visto el iPad? Salió al mercado ayer. Me recuerda a un iPhone gigante, jejeje. Normalmente no lo flipo tanto (como el resto del univeso) con los productos de Apple, pero este cacharro me ha parecido una pasada. Me ha gustado sobre todo la aplicación para leer libros; es preciosa (minuto 4:00)… podéis verla, y el resto del vídeo promocional, aquí:
Creo que tiene un precio de lanzamiento muy razonable ($499). No es razonable para mí en estos momentos, claro, pero si estuviera más solvente, contemplaría el comprarme un iPad, ya que le sacaría bastante rendimiento a las aplicaciones, sobre todo a la app de libros.
¡Arrrrrgh! ¡Menudo mes de resfriados y gripes! Anoche me desperté a eso de las cinco de la madrugada con la nariz en modo grifo *ON*, así que me fui directa a por el Frenadol para poder continuar descansando. Aún no se ha cerrado el grifo, y he pasado el día con un kleenex pegado a la nariz. Como resultado, tengo la piel en carne viva, y de un atractivo color rojo tomate (y duele que no veas).
Este fin de semana me robaron el espejo retrovisor izquierdo, así que he pasado unos días conduciendo acojonadísima porque no tenía visibilidad por la izquierda. Os podéis imaginar lo divertidas que han resultado las incorporaciones y los cambios de carril
. Hoy he estado a punto de salir del curro e irme directamente a casa a fenecer cual planta pansida, pero el acojone me pudo más y me fui directa a la Citroën a por el espejito. ¿Sabéis que sólo el cristal me ha costado 20€? Intenté conseguirlo por otros medios más económicos, pero me fue imposible. En fin, al menos el amable chico del taller me lo colocó sin cobrarme mano de obra.
Mi resfriado es tal, que be he pasadho el día habblandho así, jejeje.
| Stopping by Woods on a Snowy Evening by: Robert Frost |
| Whose woods these are I think I know. His house is in the village though; He will not see me stopping here To watch his woods fill up with snow. My little horse must think it queer He gives his harness bells a shake The woods are lovely, dark, and deep, |
Precioso. Absolutamente precioso y escalofriante.
A veces esto de vivir sola es un rollo. Es tarde, pero tengo ganas de charlar con alguien. Este verano, cuando vivía con mi amiga Paqui, charlábamos todas las noches antes de ir a la cama; me acuerdo mucho de ella en momentos así
.
Me está entrando una pena tremenda, así qué voy a leer mis feeds en el móvil para distraerme (soy patética, estoy posteando desde la cama).
Un día algo chof…
Una de mis tiendas online favoritas, Asos (también conocida como la tienda donde compro casi toda mi ropa a precios baratos-baratos desde que los centros comerciales comenzaron a agobiarme en exceso, tanto por el gentío como por los precios), acaba de lanzar una colección para chicas con curvas, o “tallas especiales” (¡me da mucho coraje ese nombre!) llamada Asos Curve.
Me parece fantástico que haya cada vez más tiendas que estén sacando colecciones de este tipo, ya que no todas las mujeres medimos 1,80 m, ni tenemos caderas de 80 cm, ni tenemos el culo plano y muslitos de tallarín. Por ejemplo, yo soy lo que se considera normal tirando para baja en España. Creo que apenas rozo los 160 cm, aunque con tacones los supero, ¿eh?
Tengo, por tanto, la maldición de las bajas: los pantalones siempre me quedan largos, y hay vestidos que me quedan como sacos. No estoy delgada, pero sí soy más compacta que una modelo amazónica de dos metros, jejeje. Si yo fuera un coche, sería un Citroën C2, para que os hagáis una idea
. Por este motivo, consumo bastante ropa de la colección Petite de Asos, que es una forma amable de designar a todas las que son como yo. Otra cosa que me mola de esta tienda es que no sólo tienen fotos, sino que además ponen un clip con las/os modelos desfilando con la prenda, y así puedes hacerte una buena idea de cómo te quedaría a ti.
Para los que no lo sepáis, este es el C2:
Volviendo a la colección Curve, tengo que decir que la ropa no está mal, aunque aún no hay mucha. Otra pega que le pongo es que la modelo que han seleccionado es muy mona de cara, pero tiene unos andares sosísimos… parece que se va a quedar dormida en la pasarela :-/.
(Parece que me dan pasta por hacerle publicidad a Asos, ¿verdad? xD)
De niña, y durante parte de la adolescencia, recuerdo que había “winstoneros” en muchos semáforos. El winstonero era una especie autóctona, nacida y criada en nuestro país, pero se extinguió con la llegada de los rumanos a primeros-mediados de los noventa. No veáis si tenían mala leche los rumanos… te ofrecían limpiarte los cristales del coche, y si les decías que no, te tiraban el cubo de agua de limpieza dudosa encima del coche. También existía la versión gorrilla, que me acojonaba aún más, porque si no les dabas dinero al aparcar, te destrozaban el coche o te amenazaban con una navaja. Me daban mucho miedo. Más adelante, los rumanos fueron reemplazados por los subsaharianos, y, como resultado, ahora están vendiendo pañuelos y ambientadores en cada semáforo. No sé vosotros, pero lo paso bastante mal en los semáforos. Lo paso realmente mal diciéndoles que no les puedo dar nada… me da una pena tremenda, ¿pero qué puedo hacer? Además, me da muchísima rabia pensar que ellos no se llevan el dinero, sino que se lo tienen que dar al hijo de puta del mafioso que los ha puesto en los semáforos.
El caso: este post venía a que en las últimas semanas he observado que han ido apareciendo winstoneros como los de antaño en los semáforos. Imagino que es por la crisis, como casi todo hoy en día. ¿Alguien más los ha visto?