La danza gótica no es la forma de bailar de los góticos en las discotecas; resulta que es un tipo de danza, y la gente va a academias a aprenderla y esas cosas.
Yo intento ser respetuosa con los gustos de todo el mundo, pero… pero a mí es que este vídeo me ha hecho reír a carjadas. ¡Es buenísimo! ¡Y lo que más gracia me hace es que es totalmente en serio! Si no lo queréis ver entero, ved al menos el “mordisco” del minuto 3:10.
Y por si lo de “danza gótica” no os ha intrigado lo suficiente, os diré que la canción que suena durante la danza es una versión gótica de Total Eclipse of the Heart de Bonnie Tyler… en alemán. ¡Y hay un lacayo en la esquina!
Tremendo, no, ¡tremendísimo!
Hay partes de la danza gótica que me han recordado a esto:
Ay, cómo me gusta qye haya tantos tipos de personas en el mundo… y lo digo sin pizca de ironía .
Me encanta esta foto que me hizo mi amigo Manolo/Argenis/Ligre (tiene muchos nombres) el otro día. Me encanta porque, sin querer*, captó perfectamente la esencia de lo que soy: una persona que siempre está hurgando en el bolso para encontrar algo (tengo que hurgar mucho, porque más que bolsos llevo sacos).
*Digo sin querer porque intentaba hacer una foto de mi careto y me tapé con el bolso. Él es la primera persona que me ha dicho algo que nadie más ha tenido cojones de decirme y que yo llevo pensando desde que nací: “Estabas más guapa antes de sacar la cámara” .
No sé deciros por qué me gusta tanto porque realmente es una película en la que no pasa nada, pero me encanta y la habré visto unas 20 veces (y encima la tengo en un DVD que incluye las escenas que no salieron en la peli). Y habré escrito sobre ella como 5 veces, pero me da igual .
Tengo una camiseta con la cara de este hombre:
Y otra con la cara de este hombre y la letra de mi parte favorita de la canción que sale en el vídeo de más abajo: “I love technology. But not as much as you, you see. But I still love technology… always and forever” (Amo la tecnología, aunque no tanto como a ti. Pero sigo amando la tecnología… ahora y siempre):
Palmadita rápida en la espalda por todo lo que he cumplido y todo en lo que he mejorado aunque sea un poquito de la lista del año pasado, y mirada al frente… se acercan curvas, de eso estoy segura.
¡Vamos allá!
1. Seguir luchando por hacer de nuestra empresa una fuente de ingresos constante. Este año ha sido una locura, pero muy valioso porque hemos aprendido muchísimo. Hemos perdido el tiempo en tonterías, hemos aprovechado coyunturas, hemos tenido ideas buenas, regulares y malas y hemos pasado incontables horas hablando e imaginando. Hemos ganado dinero y no hemos perdido ninguno, así que eso es bueno, pero ahora toca coger todo lo que hemos hecho y aprendido para hacer que los ingresos sean constantes. ¡Y lo conseguiremos! 2. Sacar adelante mi proyecto en solitario. De momento me está dejando cantidades de dinero irrisorias, pero menos da hacer nada. Sigo leyendo vorazmente toda la información que cae en mis manos y durmiendo poco por culpa de mi proyecto, pero como estoy entusiasmada, no me pesa. 3. Seguir avanzando en mis entrenamientos (tanto en cantidad como en dificultad). Empecé por tres días en semana, luego subí a cuatro y finalmente llegué a los cinco días. A día de hoy estoy haciendo ejercicio 5 ó 6 días en semana y estoy notando bastante los resultados, así que quiero intentar hacer siempre 6 días a partir de ahora. Sigo igual de gorda, pero no había estado en tan buena forma en mi vida . ¡Viva la grasa dura! 4. Estudiar más. No tengo mucho que decir al respecto, salvo que soy más floja que un “muelleguita”. 5. Organizar mejor mi tiempo. Tengo muchas cosas que hacer (las más importantes son las que he mencionado arriba: trabajo 1, trabajo 2, ejercicio y estudio), así que quiero organizarme los días en secciones para poder aprovechar el tiempo al máximo. Eso va a implicar acostarme antes para levantarme media horita antes, lo cual supone un tremendo sacrificio para mí :-/.
Hoy he estrenado mi Moleskine de 2012.
6. Coger la Ketchupina y hacer algo más que afinarla y mirarla.
7. Ser puntual. El año pasado fui algo más puntual, pero no conseguí ser puntual siempre. Este año mi objetivo es serlo siempre. Para ello tengo que dejar de mentirme a mí misma: no me da tiempo de ducharme, comer y arreglarme en 15 minutos, por mucho que me empeñe ¬¬.
8. Propósito secreto que es demasiado personal para compartir aquí, pero que probablemente sea el más importante de esta lista. 9. Comer cinco veces al día. Quiero perder 5 kilitos, y la única forma de conseguirlo es comiendo más veces al día. No estoy gorda porque coma mal o demasiado, sino porque como he dicho en otras ocasiones, tengo el metabolismo muy jodido por años de malos tratos (a mí misma), así que si quiero perder peso tengo que reactivarlo. Las formas de hacerlo son el ejercicio y hacer varias comidas pequeñas al día. Lo del ejercicio ya lo estoy haciendo y lo de la comida me cuesta más. De momento sólo he conseguido comer 4 veces al día como mucho… 10. Andar. Con eso de estar tanto en casa he dejado de andar. Quiero ser como los jubilados que se dan sus paseos matutinos todos los días .
11. Aprender a desear. No en plan sexual, sino en plan desear cosas para mí. Mi socia me dijo una vez que soy la persona que menos pide y desea para sí misma del mundo, y eso me dio mucho que pensar. Veréis, yo creo que no podemos depender de nadie ni de las circunstancias para conseguir lo que queremos o para ser quienes queremos ser. Opino que “yo me lo guiso, yo me lo como”, y lo seguiré creyendo porque lo creo desde lo más profundo de mi ser, pero voy a aprender a desear con todas mis fuerzas encontrar las soluciones en aquellos casos en los que no encuentro ni los ingredientes para empezar a hacer el guiso, en vez de machacarme a mí misma y autoflagelarme mentalmente, que es poco sano y además hace que me duela la cabeza. Voy a intentar tener pensamientos positivos y esperanza en vez de pensar “soy una tía muy mierda que no sólo no encuentra la solución, sino que además tropieza con la misma piedra una y otra vez” (no sé si alguien me sigue, pero al menos yo me entiendo ).
¡Mucho ánimo a los que os hayáis propuesto nuevas metas o metas recicladas! Y recordad:
Sin ánimo de parece una revista cristiana, en verdad os digo:
Este año lo resumiría en tres palabras: trabajo, ejercicio y soledad.
Trabajo porque mi trabajo ha sido lo que ha acaparado mis pensamientos un 60% del tiempo, ejercicio porque ya sabéis que he estado entrenando duro (jejejej me hace gracia esa expresión) y soledad porque he pasado una cantidad ingente de horas sola, sobre todo en la segunda mitad del año.
Como ya he hablado de sobra del trabajo y del ejercicio, voy a hablar de la soledad. No la figurada en plan “me siento muy sola a pesar de estar rodeada de gente“, sino de la que significa “ostiaputa, no he visto a nadie que no sean mis padres en cuatro jodidos días” (la soledad hace que quiera decir más palabrostias, follasteros, soy muy mala influencia).
He estado bastante solita desde julio-agosto. Después de las vacaciones mi socia y yo decidimos que lo mejor era que trabajásemos desde casa, ya que ella se encontraba en el último trimestre de su embarazo, tenía un barrigón considerable, y desplazarse en Sevilla con bombo y 45ºC es algo incómodo. Y así empezó mi vida solitaria.
Trabajar desde casa tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Una de las peores es que no sales de casa y no hablas con nadie… en una oficina, aunque haya gente a la que te gustaría apuñalar, siempre hay otra que es apañá, con la que te llevas bien y te alegran la existencia.
Cuando trabajaba en oficinas había semanas en las que no quedaba con nadie después del trabajo por circunstancias varias y no pasaba nada. Estos últimos meses, las semanas en las que no he podido quedar con nadie han sido insufribles porque todos los días eran iguales. Menos mal que no soy de las personas que se aburren estando sola, porque si no, creo que habría caído en una depresión.
Una de las cosas buenas de trabajar en casa es que tienes mucho tiempo para pensar. En mi caso, me ha servido para darle demasiadas vueltas a algunas cosas (qué pesá soy conmigo misma), pero también para ser creativa. Como os comentaba en otro post, creo que he tenido un par de ideas que podrían resultar lucrativas. Tanta soledad me ha permitido recopilar mucha información, aprender, pensar más, esbozar…
En febrero, si todo va bien, mi socia y yo volveremos a estar juntas. Nos mudamos a una nueva oficina muy agradable, con vistas al río y terracita… creo que estaremos muy bien . ¡Mi etapa de ermitaña terminará por fin! Siempre he disfrutado de la soledad porque lo cierto es que disfruto de mi propia compañía, pero tanta soledad es demasiado.
Pasadlo bien esta noche, sea cual sea vuestro plan. Os deseo un 2012 lleno de salud, deseos cumplidos, sorpresas buenas, amor y dinero.
Ben Breedlove, un chico de 18 años, murió el 25 de diciembre de 2011 de un ataque al corazón. Antes de morir grabó dos vídeos contando (mediante tarjetitas, y con una versión instrumental de Mad World de Gary Jules de fondo… canción más apropiada, imposible) cómo había sido su vida con una enfermedad del corazón y todas las veces que había conseguido “engañar” a la muerte. Habla de la paz que sintió en los momentos en los que estuvo a punto de morir. Me han emocionado profundamente estos vídeos. Ben tenía que saber de algún modo que le quedaba poco tiempo… sus experiencias cercanas a la muerte eran cada vez más intensas, y en la última (el 6 de diciembre de 2011, tras desmayarse en el instituto), sentía que no quería irse del sitio “blanco e infinito” en el que estaba.
Me quedo con dos cosas del relato de Ben: uno, cuando llegue el final quiero poder sentirme orgullosa de quién he sido; dos, hay algo más, queramos llamarlo Dios, el Universo, la Madre Naturaleza, ángeles o Mocosete.
Estoy segura de que por fin estás descansando en paz en ese sitio, Ben.